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viernes, 19 de agosto de 2016

El burkini y desconcierto europeo.

Este Blog ya rara vez lo uso para comentar noticias de actualidad, pero ésta polémica que empezó en Francia me parece bastante interesante.

Cuando el pasado siglo nada más estrenarlo, la ropa de baño femenina comenzó a acortarse, la moral conservadora se sintió escandalizada,  los muslos femeninos parecían poner  en peligro los cimientos de la cultura occidental. Y en cierto modo así era, había un deseo creciente de libertad personal frente a una sociedad demasiado rígida.

La llegada a Europa de un alto numero de personas de religión musulmana nos va a poner ante nuestras contradicciones y tendrá que hacernos reflexionar acerca de en qué se ha convertido la cultura occidental.
En Europa hemos ido conquistando el derecho a la individualidad, ya cuando ese derecho a hacer con el cuerpo propio lo que a su propietario le dé la gana, tenemos como vecinos a personas que nos recuerdan lo que eramos hace poco más de un siglo.
Los europeos hemos querido ser los dueños de nuestro cuerpo y esa reivindicación se esgrime en otros temas como el del derecho al aborto.
El cuerpo de cada uno le pertenece a él, esa victoria del ciudadano occidental que está logrando que en nuestras calles circulen auténticos esperpentos, auto mutilados para satisfacer su propia idea de la estética.
Todavía hay quienes se escandalizan de que hayan mujeres que amamanten en público a sus hijos y en el nombre de la moral, exigen que se cubran, la moral es así la máscara que encubre una obsesión culposa por la sexualidad.






RELIGIÓN

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 de Corintios6:19

El rechazo que sentimos al ver a una musulmana toda tapada tiene que ver con la religión. La que fue nuestra, la cristiana,  y la que los nuevos europeos venidos de países musulmanes traen.
Las religiones monoteístas tienen una cosa en común, el rechazo al cuerpo.
Hay iglesias cristianas en donde las mujeres no pueden entrar en pantalón corto, la mujer en las religiones monoteístas cargan con el peso de la moral universal y la culpa de la perdición de los hombres. Justo cuando ya el propio cristianismo va aceptando que existe un cuerpo y que  lucirlo no es malo, que un culo o un par de tetas solo tienen connotaciones sexuales si se miran con lascivia y que la lascivia es controlable a voluntad, pues llegan personas que nos recuerdan lo que fuimos, lo que eramos y lo que no queremos volver a ser.
Yo entiendo que lo que nos molesta del burkini o de los pañuelos o burkas, no es tanto un rechazo a la cultura musulmana sino a un rechazo a que regrese a Europa un concepto de la moral a la que "ni de coña" queremos volver.

También en el caso de las mujeres musulmanas,  vestir así tiene también que ver con la religión que rige sus tradiciones, su modo de vestir e incluso los alimentos que toma, incluso aunque hubieran mujeres no musulmanas de países culturalmente musulmanes, que decidan vestir así libremente porque se sientan más identificadas con su cultura, está manteniendo viva una cultura de origen religioso mientras que la cultura occidental, ha ido desarrollando un modelo cultural que ha ido emancipándose de esa raíz religiosa.

Prohibir el burkini no tendría  que ver con el rechazo al Islam por parte de los europeos occidentales, sino con el rechazo a que regrese una moral restrictiva de los derechos individuales.




DE LA COCINA A LA CAMA

Había un refrán que decía algo así como que la mujer tenia que estar en la cocina y con la pata quebrada.

Aceptar que tenemos un cuerpo y que no pasa nada porque se vea, ha sido una victoria para la libertad individual y  una victoria para la mujer frente al patriarcado, aunque no frente al machismo.
No se puede decir que la Europa actual sea patriarcal pero si que se puede decir que aún es bastante machista pero de un machismo maquillado, que defiende el derecho de la mujer a ir semidesnuda no porque lo reconoce como un logro para la libertad de la mujer, sino para satisfacer su libido.

La modernidad ha sacado a la mujer occidental de la cocina pero la ha metido en la cama, porque la liberación sexual de la mujer ha actualizado la prioridad que tiene el hombre occidental de ella. La vanidad femenina ha contribuido bastante a ello.
El hombre  europeo contemporáneo ya no necesita a una mujer atendiendo a su casa y criando niños, ahora espera de ella que se hipersexualice.
La buena salud del machismo europeo se disfraza de Derecho Humano.

Por otro lado, por parte de los nuevos europeos, musulmanes o musulmanes culturales, vienen con un concepto distinto del respeto al cuerpo, también negacionista del propio cuerpo pero algo que a los occidentales se nos escapa, es que esa cultura tiene a pesar de todo mucho más claro, que no le gusta esa hipersexualización de la mujer. Aunque también haya una mala consciencia machista al respecto, un apantallamiento de un problema sexual  del hombre musulmán, idéntico al del occidental de otros tiempos y a pesar de ello  trata el cuerpo de la mujer con más respeto, por eso habrán mujeres no musulmanas que se cubran el pelo o quieran ir con burkini a una playa.

Imaginemos que  llega el día en el que  mujeres occidentales respondan a esa hipersexualidad y lo hagan aumentando la cantidad de tela sobre su cuerpo ¿Se les prohibiría?







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