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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Analogía esotérica


Una analogía es una comparación por semejanza entre dos cosas.

A los aficionados al simbolismo, nos gusta la analogía, es inevitable, es como si a un alpinista no le gustara caminar, pero uno de los problemas de hacer analogías y sobre todo en el mundo del esoterismo y New Age, es que se esfuerza por hacer demostraciones a partir de una lógica deductiva que se basta con lo formal.
Dentro del esoterismo,  la deducción no consiste en una argumentación racional, sino que al carecer de posibilidades para profundizar en el conocimiento de aquello que por su naturaleza es desconocido, la materia esotérica es más un objeto intuido que un objeto identificable, todo el esfuerzo deductivo recae en la lógica que se enfrenta al mismo problema, la imposibilidad  de  concretar aquello que se quiere demostrar y que  impide al esoterista ir más allá de una deducción reducionista y formal.

Para empezar esta serie de entradas acerca de lo que me gusta llamar como "analogías temerarias",  me ha parecido buena idea poner la imagen que ilustra esta entrada.

El esoterismo occidental  cree buscar un conocimiento antiguo, pero ante la imposibilidad de encontrar algo que no sabe qué cosa es, su mayor esfuerzo lo desarrolla en la demostración de que ese conocimiento tuvo que haber existido.

La critica que hago a la doctrina esotérica, es en principio su empeño en intentar demostrar que existió algo en un pasado remoto, un conocimiento, una cultura, lo que fuere y lo hace a través de una lógica deductiva simple, superficial,  construyendo una coherencia artificial.
El esoterismo no quiere caer en lo que considera el error religioso, pero al final se encuentra en la misma situación que muchos creyentes en religiones, que intentan buscar una lógica coherente de la que deducir que su creencia tiene fundamento.


Iré añadiendo entradas en este blog acerca de esto.

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