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jueves, 3 de noviembre de 2016

Casino de Elche

Ayer recibí un audio que hasta hoy no he podido ponerme a escuchar, en el que se entrevista al escritor ilicitano Rico Sogorb y en defensa del Casino de Elche.

En cierta ocasión alguien de fuera de la ciudad de Elche, me dijo que los ilicitanos nos tomábamos Elche como una religión, algo exagerado pero si que es cierto que en relación con nuestra ciudad somos un poco chovinistas a escala local,  Algo exagerado pero no falto de razón, existe al menos en la peña de mi generación una identificación con la ciudad heredada de generaciones anteriores, un interés especial, un sentimiento de que Elche es especial.
Lo cierto es que no es mucho más especial que otras ciudades, pero en esto ocurre como en el amor de abuela, que su nieto siempre es el más "bonico", pero esa identificación identitaria ha hecho que esta ciudad tenga un carácter y una forma de desarrollarse distinta a otras cercanas. Su propia forma  de ser, algo que también ocurre en otras ciudades, por supuesto, pero ese sentimiento motiva para desear que aquella que afecta a la ciudad funcione bien.

La identidad de un pueblo para conservarse necesita compartir con las distintas generaciones que se van sucediendo espacios comunes. Existen patrimonios físicos y otros culturales y la identificación de las gentes con ese patrimonio depende mucho de saber conservar esos esos espacios comunes en donde las distintas generaciones confluyan, de lo contrario el patrimonio se pierde y con esa pérdida de va diluyendo el sentimiento de apego por el espacio físico compartido.  Las ciudades dejan de ser espacios vivos y armónicos  si se pierde la conexión entre las generaciones que están y las que llegan.

Casino de Elche años 50.
fuente: Memoria digital de Elche 

El esfuerzo que personas como Rico Sogorb están realizando me parece loable, conservar una entidad con tanta historia, fundado en 1873 y que a lo largo de tiempo ha contribuido a nutrir de cultura a la ciudad, debiera de ser posible.
Pero son malos tiempos para la cultura en España y en la actualidad todo está cambiando, posiblemente una sociedad como el Casino necesite reconvertirse de algún modo, tiene que competir con otros foros, físicos y cibernéticos, que se lo ponen difícil. Aunque el problema fundamental supongo que es el mismo de siempre, el dinero o más bien su falta de dinero.

Un Casino es esa institución que muchos tenemos en la cabeza,  como un lugar en donde venerables ancianos de ideología conservadora  platican acerca de sus asuntos y arreglan el mundo en lo que dura un café.
Quienes procedemos de la izquierda política tenemos cierto reparo a ese tipo de institución, pero después de todo es un prejuicio muy condicionado por la ideología y por circunstancias temporales.

Los tiempos cambian y las generaciones también y cada generación tiene su afán.
 Casino de Elche. (actual)

En una ciudad con 227 mil habitantes, debiera de haber gente suficiente con interés en una entidad de carácter cultural,  pero posiblemente esa inquietud puede ser resuelta en la actualidad a través de otros medios, pues en los tiempos en los que el único lugar para actividades culturales y sociales era el Casino, éste no tenía competencia pero hoy si que la tiene y el asociacionismo actual es más especializado, las asociaciones generalistas van a la baja.
Luego está el tema del dinero, en plena crisis económica con tanta gente sin empleo estable y con sueldos bajos en el caso de tener la suerte de tener empleo, se hace difícil comprometerse en pagar cuotas solo por dar soporte a una entidad. Quien esto escribe estaría encantado de dar apoyo económico pero el dinero del Monopoly no es aun reconocido por el Banco de España.


Aunque en la cabeza de muchos como yo, estuvo presente durante mucho tiempo la idea de que un Casino era un lugar para gente conservadora, fue sin embargo un liberal quien lo fundó, Luis Gonzaga  Llorente de las Casas, junto con otros ilicitanos también de liberales y moderados,  tales como Aureliano Ibarra, Ramón Lagier, Rafael Brufal Melgarejo, José Revenga, Pedro Ibarra y otros.

 Rafaél Brufal Melgarejo.
fuente: Memoria digital de Elche 


Nombres que para cualquier ilicitano resultarán reconocibles,  porque su quehacer en la ciudad significó para ella un gran beneficio en muchos aspectos.

Esto trae a la mente otro prejuicio y es que un Casino es elitista. Supongo que eso dependerá de la época por la que esté atravesando, fue fundado por liberales entre los que habían masones y durante el franquismo fue gestionado por la ideología contraria.
En la actualidad y si superando ese prejuicio, puede ser gestionado por la gente de nuestro tiempo y responder a las necesidades e inquietudes de nuestro tiempo.

Difícil lo tiene el Casino para sobrevivir, pero sinceramente espero que encuen tre la fórmula para lograrlo.






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